viernes, 7 de diciembre de 2007

SANTA DE DIA, DIABLA DE NOCHE (5ta parte)

Horrorizada lo mire al mas joven que despues me entere que se llama Jee Ming, y este sin decir palabra se levanto del agua, para dejarme a solas con el viejo.
En ese momento solo quise estar sentada en la oficina escuchando las quejas de mi jefe.....


No se cuanto tiempo tarde en componerme, solo se que me dolian las muñecas y en ellas se veian marcas rojas. Reaccione y trate de incorporarme, ya que yacia tendida en el frio piso de madera-
Trate de recordar que era lo ultimo que habia sucedido en la tina de baño, pero aun mareada era como si un lapso de tiempo habia sido borrado de mi mente.
Despues recorde el champagne, recorde al viejo petiso semidesnudo con una soga en su mano, despues... despues ya no recorde nada.
Me levante presurosa buscando mi ropa y pude ver cerca de mi, la soga. Ahi comprendi que habia estado atada, tambien comprendi que me habian dado de beber algun alucinogeno con el champagne, era evidente, ya que no recordaba absolutamente nada.
Me vi sola en ese espacioso ambiente, llegue hasta la gran mesa donde habiamos cenado y habia un sobre ahi, y en el garabateado mi nombre de pila.
Lo abri, y el contenido era abultado, pero aunque la paga era buena, no crei en lo mas absoluto haber pasado una de mis mejores noches.
Me senti violada, ultrajada y menospreciada. Una cosa era tener sexo concientemente con estos tipos y otra era lo que me habia ocurrido, se aprovecharon de mi.
Fui al baño y revise mi cuerpo frente al espejo antes de vestirme, y pude comprobar varios mordiscos, en el cuello, en los hombros, rasjuños que me ardian en los gluteos y espaldas.
En la entrepierna tenia magullones, y comprendi que el dolor mas grande provenia de mi cola, puse los dedos y los saque llenos de sangre.
En ese momento, me puse a llorar desconsoladamente, y volvi a sentir ese deseo de estar en la oficina.
Me vesti y hui sin siquiera ver si en las recamaras estaban esos dos hijos de puta.
Al llegar al departamento, me bañe y me quede largo tiempo bajo la ducha, sin siquiera saber cuanto tiempo trascurrio.

Esa mañana no fui al trabajo, y casi mediodia Veronica me llama al celular despertandome, y retandome por no haberla llamado cuando termine mi trabajo.
Ahi no pude mas y le conte todo lo poco que recordaba. Se enojo conmigo porque debia haberla llamado desde el hotel contando lo sucedido, asi enviaba a Alfredo uno de sus guadaespaldas por no decir matones, que custodian a algunas de las chicas cuando estas salen con tipos demasiados densos.
Y yo me enoje mas con ella por haberme enviado a ver a semejantes pervertidos, por lo que ella recalco:
- mon cherie, c est la vie, a veces buena, a veces mala. Como son ellos.
Malhumorada corte la llamada y segui durmiendo hasta la media tarde pensando si verdaderamente queria seguir con este "trabajo", despues fui a mi pequeña caja fuerte y al ver los billetes color verde en una fajo abuldado, me dije a mi misma que no valia la pena quejarse tanto, lo ganado en dos citas valia por dos meses de sueldo trabajando mas de ocho horas diarias,
tome el celular y la llame a Vero y le dije que estaba lista para mi proxima cita.
(continuara)

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