jueves, 1 de noviembre de 2007

DISFUNCION ERECTIL- 1 PARTE


Cómo incide la obesidad en la Disfunción Eréctil?
La Disfunción Eréctil es la incapacidad de lograr y/o mantener una erección lo suficientemente rígida que permita una relación sexual satisfactoria, y suele ser la expresión de otras afecciones, psicológicas u orgánicas.
En el estudio epidemiológico realizado en Massachussets, USA en el año 1993, en una población cercana a 1300 varones de entre 40 y 70 años de edad, fue demostrado que el sobrepeso duplica la incidencia de Disfunción Eréctil.
Sin embargo obesidad no es igual a disfunción sexual, incluso pueden existir de manera independiente. No obstante existen, en el paciente obeso, factores psicológicos y físicos que pueden interferir en la respuesta sexual.

¿Cómo influye la autoestima en la Función Eréctil?
Uno de los efectos negativos que tiene la obesidad en el plano personal está relacionado no sólo con problemas de salud, sino también con la imagen que tiene el paciente de su propio cuerpo, y la forma en que esta idea influye en las relaciones sexuales, que, en algunos casos, puede ser tan obsesiva que impide que éstas ocurran con naturalidad.
Detrás de esta situación, sentimientos de inferioridad y depresión, entre otras, pueden llevar, en algunos casos, a un descuido general en la apariencia y complicar aún más la sexualidad.
Los obesos suelen sentir vergüenza de mostrarse, presentando sentimientos de disminución del atractivo y trastornos del esquema corporal.
Falta o inadecuado estímulo sexual, ausencia de comunicación en la pareja, temor al fracaso, son otros factores que pueden estar involucrados en una mala respuesta sexual en este grupo de pacientes.

¿De qué manera inciden los factores físicos en la Disfunción Eréctil?
No menos importante y habitualmente asociado a los factores psicológicos, en mayor o menor grado, existe en el paciente obeso, una serie de trastornos metabólicos que pueden influir en la respuesta neurovascular y hormonal necesaria para una adecuada respuesta eréctil.
Entre el 40 % y el 80 % (según grado de severidad) de la obesidad en el adulto está asociada a una o más de una de las siguientes enfermedades: colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades coronarias.
Además, la hipertensión y la diabetes duplican y triplican, respectivamente, el riesgo de padecer algún grado de Disfunción Eréctil.
Las alteraciones del eje hormonal androgénico y tiroideo en estos pacientes pueden colaborar afectando el área del deseo y la excitación. Las consecuencias cardíacas y vasculares del exceso de peso, el sedentarismo, y sin duda alguna, los efectos negativos de ciertos fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, diuréticos), pueden modificar también la respuesta sexual.
Es por ello que, en el abordaje diagnóstico y terapéutico de la Disfunción Eréctil de pacientes obesos, serán considerados integralmente estos factores psicológicos, orgánicos y medicamentosos para modificarlos cuando pueden ser reversibles, ya que ésta es la primera medida universal a tener en cuenta frente a cualquier disfunción sexual, y que se apoya en 3 pilares que sustentan su solución.
(FUENTE:sexo.net.)

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